Ya casi es un mes desde que sentí unas pequeñas pataditas dentro de mí, fue algo mágico, indescriptible, maravilloso. Sabía que iba a ser madre, pero no me sentía aún como una mamá, hasta que sentí a mi bebé, antes había escuchado su corazón, lo había visto moverse, pero no lo había sentido como ese día. Sin duda alguna esa mañana me cambió por completo, ahora cada vez que siento a mi bebé mis latidos se aceleran, no imaginé lo mágica que puede llegar a ser la vida.
Desde ese momento cada eco en que lo veo, es diferente, porque lo veo y lo siento, sueño con él, pienso a cada momento en mi bebé. Es raro porque al comienzo pensaba que no estaba preparada, pero quién está preparada para ser madre, creo que eso lo iré aprendiendo con el tiempo.
Por lo pronto mi vientre sigue creciendo conforme pasan los días y espero a que llegue la hora para ver y sentir a mi pequeño.
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